01 · El origen
Pergamino, agosto de 2001. Bajo un cielo de pueblo, un chico empieza a imaginar
luces y faders antes de saber cómo se llaman. Pasa del rap al trap,
y ahí aprende lo único que nunca se olvida: medir el pulso de una frase, contar
algo con el ritmo. No eran desvíos. Era la primera brújula.
02 · El click
Hay un día bisagra: lo que para muchos era ruido, para él era posibilidad.
La energía post-Skrillex le muestra que un timbre también habla y que la música
puede romper cadenas. Ese asombro queda pegado en la piel. Hoy lo vuelve a sentir cada vez
que algo, en una sesión de estudio, encaja.
03 · El laboratorio
A los 19 abre Ableton y el cuarto se vuelve laboratorio.
Loops infinitos, kicks buscando su lugar, bajos precisos como respiraciones
y melodías que entran de puntillas. Entiende que su trabajo no es mezclar: es contar.
Nace su propia gramática para hablarle al público desde el sistema. La llama
frequency storytelling.
04 · Hoy
Sus tracks circulan por sellos de referencia del progressive house:
Sound Avenue, Mango Alley, Droid9 South America, 3rd Avenue, Coral Tide, Traful.
Lo respaldan Sahar Z, Graziano Raffa, Ezequiel Arias, John Cosani, Hernán Cattáneo,
Nick Warren y Mariano Mellino. Comparte cabina con
Roy Rosenfeld, Alex O'Rion y Soundexile.
Cada set es un viaje: del warm-up elegante al prime time hipnótico,
sin excesos, con tensión en progreso. La misión sigue siendo la misma del
primer día: dejar huella, primero en casa, después en el mundo. Porque cuando
la música encuentra su voz, la geografía se vuelve punto de partida.